La vida cultural venezolana durante los siglos XVIII y XIX forjada en una sociedad cuyos preceptos morales y educativos pertenecían más a la edad media que a la época contemporánea. Este retraso cultural «os viene por vía expedita desde que España quiso trasladar o copiar su sociedad decadente sobre las vírgenes comunidades indígenas.
Aquí la cultura en Venezuela en los siglos XVIII y XIX no crea tanto en la edad media como en la contemporánea
En cuanto al aspecto cultural se refiere, podemos llegar objetivamente a la conclusión de que la influencia hispana en la sociedad venezolana, la excesiva religiosidad y el carácter despótico que se impuso como un sello a la colonización llenó de oscurantismo y de regresión a la población, al mismo tiempo que frenó todo intento creativo de desarrollo cultural que estuviese a tono con las nuevas corrientes y doctrinas que se asimilaban en el resto del mundo.
Ellos no creían tanto lo religioso como en otros países por qué para ellos la sociedad era más importante que lo otro o lo demás.
El arte en Venezuela estuvo en pañales, se inició un movimiento artístico después de la instalación de la Compañía Guipuzcoana en 1730. En las bodegas de sus barcos llegaron las primeras partituras de música sacra para que el Padre Sojo fundara su escuela en 1770, los primeros pianos llegaron a Caracas 26 años después (en 1796). La pintura fue generalmente anónima y religiosa, sólo sobresale el pintor Juan Pedro López, con el grito de independencia vendrían Juan Lovera, iniciador de la pintura histórica, Martín Tovar y Tovar, Cristóbal Rojas y Arturo Michelena.
Por otro lado el arte para ellos res como un respiro pues en copas palabras los sacaba un poco de las problemáticas que tenían en ese momento ellos crean que el arte era lo mejor que estar tan metidos en lo estaba sucediendo en ese momento y así ellos se cerrarían a un mundo en donde la ignorancia era lo único que se notaba porque no querían adelante.